2 de noviembre de 2009

Entrevista a Luis Rocca Torres


El socio fundador del Museo Afroperuano nos habla acerca de la problemática central de las comunidades afrodescendientes. Reconoce la necesidad de tener un nuevo discurso propositivo y la importancia del Museo Afroperuano en la construcción de una identidad cultural e histórica de este importante sector de la población.

Sabemos que el racismo es un grave problema en nuestra sociedad; en este sentido, ¿cómo observa usted que se desarrolla el mismo actualmente?

Es una herencia colonial. A pesar de las diversas luchas emprendidas por las minorías discriminadas, ha quedado este prejuicio racial que afecta profundamente a estos sectores de la población.

¿Cómo apoya el Estado a la erradicación de este racismo?

Aquí hay dos temas. Uno tiene que ver con los problemas estructurales que afectan, por ejemplo, las formas de vida. La no oportunidad de un empleo, la falta de acceso a la educación, la problemática de salud, la escasez de viviendas, la exclusión de estas comunidades afrodescendientes en el sistema económico-productivo; son algunos de los problemas de fondo.

El otro tema tiene que ver con algo que han detectado las organizaciones: El problema de la discriminación social y étnica, por prejuicios o color de la piel.

En ambos casos, el Estado hace poco o nada para poder solucionarlos. Lo que se percibe es una ruptura entre el Gobierno y las comunidades afro. El Estado no desarrolla ningún tipo de de políticas para apoyar a las poblaciones urbanas y rurales. Lo único que existe es un hostigamiento y prejuicio generalizado contra los miembros de estas comunidades.

Usted, que trabaja con estas poblaciones, ¿cómo ve que la población afrodescendiente afronta esta lucha por la conquista de sus derechos?

En la década del 70 hubo un primer esfuerzo a través del Movimiento Negro Francisco Congo. Existieron, también, una serie de grupos que apoyaban investigaciones y trabajos en torno a esta problemática de discriminación. Todo esto forjó un movimiento social muy interesante; sin embargo, en la década del 90, esta iniciativa entró en una profunda crisis y se produjo una dispersión.

En la actualidad, lo que se percibe es que nuevas organizaciones, como LUNDU o CEDET, están trabajando para forjar un nuevo lazo social; empero, aún no se llega a cimentar del todo una coordinación constante con las comunidades. Si esto se logra, tendríamos un mayor éxito en las luchas de los afroperuanos. Ahora bien, hay que recalcar que este trabajo requiere de un gran esfuerzo pues los problemas que se enfrentan son enormes.

Por ejemplo, están las migraciones del campo a la ciudad; lo que provoca una crisis agraria. También está la marginalidad urbana, lugar a dónde llegan los migrantes, que es satanizada por el propio Estado: los barracones del Callao, La Victoria, El Porvenir, algunas zonas de Surquillo, etc.; son tomadas como zonas rojas. Esto representa una problemática terrible.

A pesar de que este proceso está costando mucho ¿cómo ve el aporte de actuales campañas como “Apúntate contra el Racismo”? ¿Cómo observa la recepción del público en general ante estas iniciativas?

Ahora tenemos una muy bonita experiencia con esta campaña. Justamente antes de iniciarla se realizó un encuentro de jóvenes en Zaña y fue ahí cuando Mónica Carrillo, presidenta ejecutiva de LUNDU, lanzó la campaña. Esto le dio un primer impulso importante a la actividad.

Sin embargo, yo considero que es necesario que tengamos un discurso más propositivo, más impositivo, ya que normalmente los grupos étnicos tenemos una postura más de negación y rechazo. Tenemos que afirmar nuestra identidad, nuestra diversidad y enlazar las diversas muestras culturales que poseemos. Debemos proponer iniciativas afirmativas de cambio en aspectos como el trabajo, la educación y la salud.

¿Qué otras campañas considera usted importantes y que aportan a esta lucha contra el racismo?

Existen varias. Están las de la Coordinadora de Derechos Humanos, las de CEDET, etc. En este aspecto yo rescato un tema nuevo, que estamos impulsando desde el Museo Afroperuano: el rescate de la memoria histórica y cultural. Esto permite afianzar nuestra identidad como pueblo y reconocer cuánto hemos y estamos aportando al concepto de peruanidad.

Dígame Sr. Rocca, qué considera usted que se tendría que observar para poder reconocer el avance en la concientización de la población sobre el racismo.

Considero que es un proceso largo en el que se avanza por diversos campos. El arte, la música, la literatura; por ejemplo, son sectores en dónde la comunidad afro está teniendo una presencia importante. Las peñas de Lima son una clara muestra: la marinera, el festejo ya son parte del repertorio musical. También tienes a Ima Sumác, que cantaba música negra, o a Juan Diego Flores, que interpreta algunas letras de festejo.

En otra dimensión importante están las investigaciones. En cien años de lucha se ha avanzado bastante en este aspecto; pero, aún quedan temas como la elaboración de censos y estudios de situación socioeconómica. En esta misma línea también están los estudios de la diáspora africana en las Américas, hay un gran campo de investigación bajo esta denominación ya que aquí se encuentra la clave de la supervivencia de la comunidad afro tras casi 400 años de esclavitud.